lunes, 25 de mayo de 2009

El Espejo Roto



Despiadadamente mi entorno había dejado de ser mío para transmutarse en un sitio alejado de mi memoria, perdido entre mis neuronas y olvidado por mi razón.

Descubrí que no podía dejar de mirarme en ese espejo roto que reflejaba ambos lados de mi rostro arrojándome una imagen desconocida o ignorada por mí; un rostro fatigado que me escupía muchísimas palabras que no lograba captar y por más esfuerzos que hacía no lograba entender, pero sobre todo no lograba recordar el rostro del tipo que tenía parado frente a mí a pesar que sabía perfectamente que era mi reflejo el que estaba allí de pie.

Cerré los ojos intentando desaparecer la imagen, como si al hacerlo todos mis fantasmas se olvidaran de mi existencia y se escabulleran de mi mente para no regresar jamás. Sin embargo solo conseguí verlos dentro de mi cabeza, había tantas respuestas sin preguntas, tantas palabras con significado sin esclarecer, tantos momentos que aún no sucedían y ya me aterraba el verlos, el experimentarlos, nadie me preparó para lo incierto, nadie me aconsejo ser, nadie me sugirió estar.

Al abrí los ojos ya se había marchado y en su lugar estaba una imagen aún más aterradora que la anterior; una imagen que reconocí al instante y no me agradó ver. Conocía esos ojos, unos ojos inyectados de odio y desdén por si mismo pero sobre todo por el resto del universo, reflejaban una tristeza y una soledad abrumadoras, tenía la mirada extraviada, fría, vacía.

Pasaron varios segundos y no dejábamos de mirarnos fijamente a los ojos, intentaba descubrir su presencia, saber el porqué estaba allí ya que a este “ser” yo lo había sepultado hacía muchísimas lunas en mi panteón personal, estaba seguro que su presencia era solo un accidente fortuito o simplemente una alucinación creada por la dosis de la noche anterior de mezcalina, whisky y cannabis.

Mentalmente me dijo: Sabes quién eres, no desperdicies tus energías fingiendo, entrégate a ti y no permitas que un simple accidente detenga tu mundo. Inmediatamente después desapareció y solo me encontré con mi reflejo, un tanto contrariado, muy desvelado pero sobre todo exageradamente lúcido.

Toda mi vida había sabido que era de mala suerte romper espejos pero nadie me había advertido que eso sucedía al mirar tu reflejo en un espejo roto.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Colisión


Conocí la mirada de una chica que encendía imágenes en mi cabeza, que volaba a mi lado entre hojas invadidas de imágenes, que descubría mundos inexplorados por mis sentidos, que tejía atrapa sueños entre las sabanas y escribía frases que me calcinaban, que impactaban mi corazón estremeciéndome hasta el colapso.


Transcurrido el tiempo su mirada se congeló, dejó que el hastío consumiera sus imágenes hasta desaparecer entre humo y nieve que pretendía usar como catalizador de algo inhumano e inexistente, pretendiendo continuar por un valle de oscuridad.


Un día simplemente escapó a un mundo muy lejano de mis pensamientos, se aisló por completo de cualquier intento mío por poseerlos nuevamente, y en ese planeta decidió habitar, completamente sola, decidió habitar sin mi.